Diócesis San Agustín de Canterbury

¿Quienes somos?
La Diócesis San Agustín de Canterbury, formando parte de la Iglesia Anglicana Tradicional de España, activa en España como entidad Religiosa desde 2014 (con el nro 022167), se erige como un bastión de la fe que se remonta a la iglesia primitiva. Nos guiamos por la tradición apostólica y las enseñanzas de los santos Padres, manteniendo vivas las raíces de nuestra creencia.
Nuestra misión es clara: vivir y transmitir el Evangelio, ofreciendo un espacio donde los valores del amor, la unidad y la devoción se entrelazan. En cada servicio y actividad, reflejamos el compromiso con la fe que nos une y nos inspira a seguir el camino de Cristo. Te invitamos a unirte a nosotros en esta trayectoria espiritual y en la vivencia de una comunidad vibrante y acogedora.
Nuestra Historia
Descubre historia de la Iglesia Anglicana Tradicional de España, un faro de fe y tradición en España.
Diócesis San Agustín de Canterbury
La Diócesis San Agustín de Canterbury es la estructura eclesial de la Iglesia Anglicana Tradicional de España, llamada a custodiar la fe apostólica, celebrar los santos sacramentos y anunciar el Evangelio de Jesucristo en fidelidad a la tradición de la Iglesia una, santa, católica y apostólica. En continuidad con el anglicanismo histórico, nuestra Iglesia mantiene la centralidad de la Sagrada Escritura, la vida litúrgica y la sucesión episcopal como signos visibles de comunión con la Iglesia de los apóstoles.
En esta línea de continuidad, el Rvdmo. Dr. Luis Bienvenido Tavárez Tejeda fue consagrado obispo el 20 de abril de 2012 por el Rvdmo. Miguel Tejada Coll, por mandato de Iglesia Anglicana Tradicional incorporada de República Dominicana, provincia vinculada a la Anglican Catholic Church of Canada. Posteriormente, en el año 2020, su ministerio episcopal fue reconocido por el Canada Synod (1934), una de las expresiones históricas del anglicanismo continuante que ha preservado la sucesión apostólica y la vida sacramental en continuidad con la Iglesia universal. Este reconocimiento expresa la inserción de nuestro ministerio episcopal en una comunión eclesial más amplia, sin alterar la naturaleza sacramental del orden recibido.
La presencia de esta tradición en España se desarrolla a partir de la experiencia pastoral y misionera del Obispo Tavárez en el ámbito anglicano histórico, particularmente en su servicio dentro de la Iglesia Episcopal Reformada de España. Fruto de este camino, y respondiendo a la necesidad de una expresión eclesial fiel a la tradición anglicana en su dimensión católica y sacramental, se funda en el año 2014 la Iglesia Anglicana Tradicional de España, reconocida oficialmente por el Ministerio de Justicia del Reino de España.
La diócesis se configura así como una Iglesia que, manteniendo la fidelidad a la tradición recibida, asume su misión en el presente, promoviendo la vida sacramental, la formación de ministros ordenados y la participación activa de los fieles laicos en la vida y misión de la Iglesia. Su acción pastoral se orienta a la creación de comunidades vivas, al anuncio del Evangelio y al acompañamiento espiritual de las personas en las distintas etapas de la vida.
Hoy, la Diócesis San Agustín de Canterbury continúa su desarrollo en España como una Iglesia en crecimiento, arraigada en la tradición, abierta a la acción del Espíritu Santo y comprometida con la misión de Cristo en el mundo.
El Rvdmo. Miguel Tejada Coll con el recién consagrado obispo Rdvmo. Dr. Luis Bienvenido Tavarez Tejeda (Año 2012)

Gobierno y Estructura de la Iglesia
Nuestra Iglesia Diocesana está organizada según la antigua tradición apostólica del gobierno episcopal, en la cual las comunidades locales se encuentran unidas bajo la guía pastoral de un Obispo. Este ministerio episcopal, recibido mediante la sucesión apostólica y la imposición de manos, tiene la responsabilidad de custodiar la fe de la Iglesia, velar por la recta celebración de los sacramentos y conducir pastoralmente al Pueblo de Dios.
El Obispo ejerce su ministerio en comunión con el clero de la diócesis, compuesto por presbíteros y diáconos, quienes participan en la misión pastoral de la Iglesia. Los presbíteros colaboran estrechamente con el Obispo en la predicación del Evangelio, la celebración de los sacramentos y el cuidado espiritual de las comunidades. Los diáconos, por su parte, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la caridad, la proclamación de la Palabra y la asistencia en la liturgia.
Junto al ministerio ordenado, la Iglesia reconoce también la participación activa de los fieles laicos en la vida y misión de la comunidad cristiana. Esta participación se expresa de manera particular en la Convención Diocesana, que constituye la asamblea representativa de la diócesis.
La Convención Diocesana reúne al Obispo, al clero y a los representantes laicos de las comunidades para deliberar sobre los asuntos que conciernen a la vida pastoral, la organización y la misión de la Iglesia. En este ámbito se discuten y aprueban las normas que regulan la vida diocesana, incluyendo la Constitución y los Cánones que ordenan su funcionamiento.
De este modo, la Iglesia vive su gobierno en un equilibrio entre la autoridad pastoral del Obispo y la participación responsable del clero y de los fieles, reflejando la naturaleza de la Iglesia como comunidad de fe, comunión y misión al servicio del Evangelio.

El Rol del Obispo: Pastor y Padre de los Sacerdotes
En nuestra diócesis, el obispo, sucesor de los apóstoles, desempeña un papel fundamental como pastor y padre de los sacerdotes. Esta figura no solo se encarga de guiar la vida espiritual de la comunidad, sino que también se dedica a formar a los sacerdotes, quienes con amor filial buscan responder al Señor en obediencia. El obispo se convierte así en el referente espiritual, guiando a sus sacerdotes en el cumplimiento de su ministerio, mientras que ellos, a su vez, son responsables de cuidar y acompañar a los fieles en su caminar de fe.
La relación entre el obispo y sus sacerdotes es un vínculo de confianza y colaboración. Juntos, trabajan para fortalecer los lazos de la comunidad y fomentar un ambiente donde la fe puede florecer. El obispo, al ser el padre espiritual, ofrece su apoyo y consejo, asegurándose de que cada sacerdote se sienta respaldado en su misión. Esta dinámica es crucial para mantener la unidad y la fidelidad a la enseñanza apostólica que caracteriza a nuestra iglesia.
Un Llamado a la Obediencia
Cada sacerdote, bajo la guía del obispo, está llamado a vivir en obediencia y dedicación. Esta obediencia no es vista como una limitación, sino como una forma de amor a Dios y a la comunidad. Al comprometerse a seguir la dirección del obispo, los sacerdotes contribuyen al fortalecimiento de la diócesis y a la propagación del mensaje de Cristo. Esto crea un entorno de apoyo donde tanto el obispo como los sacerdotes pueden crecer en su fe y vocación.
La Importancia de la Formación
El papel del obispo también implica asegurar que los sacerdotes estén bien formados, tanto teológica como pastoralmente. A través de retiros, conferencias y programas de desarrollo espiritual, el obispo fomenta un aprendizaje continuo que capacita a los sacerdotes para abordar los desafíos del ministerio moderno. Esta formación integral resulta esencial para que puedan servir a sus comunidades de manera efectiva y amorosa.
La Comunidad como Reflejo del Amor de Dios
Finalmente, es en esta relación interdependiente entre el obispo y los sacerdotes donde se manifiesta el amor de Dios en la comunidad. Al trabajar juntos en armonía, se crea un ambiente donde cada miembro de la congregación se siente valorado y apoyado. La cercanía y el respeto entre el obispo y los sacerdotes se traduce en una comunidad vibrante y activa, donde todos pueden experimentar la alegría de vivir su fe.
"Una comunidad que respira fe, tradición y un profundo amor por la Iglesia primitiva."
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